martes, 9 de noviembre de 2010

(…) Acompañándonos a la ópera de Milán a mi hija y a mi, Needleman, al asomarse por el palco, se cayó al foso de la orquesta. Demasiado orgulloso para admitir que había sido un error, durante un mes seguido fue a la ópera todas las noches y repitió la caída. No tardó en sufrir una leve conmoción cerebral. Al hacerle observar que su postura habia quedado clara y resultaban innecesarias las caídas, replicó:-“No, unas cuantas veces más todavía. La verdad que no duele tanto.”(...)

Perfiles

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